fue la primera computadora comercial fabricada en Estados Unidos. Fue diseñada por J. Presper Eckert y John William Mauchly, también autores de la segunda computadora electrónica estadounidense, ENIAC. Durante los años previos a la aparición de sus sucesores, la máquina fue simplemente conocida como "UNIVAC".
Además de ser la primera computadora comercial estadounidense, el UNIVAC I fue la primera computadora diseñada desde el principio para su uso en administración y negocios (es decir, para la ejecución rápida de grandes cantidades de operaciones aritméticas relativamente simples y transporte de datos, a diferencia de los cálculos numéricos complejos requeridos por las computadoras científicas). UNIVAC competía directamente con las máquinas de tarjeta perforadora hechas principalmente por IBM; curiosamente, sin embargo, inicialmente no dispuso de interfaz para la lectura o perforación de tarjetas, lo que obstaculizó su venta a algunas compañías con grandes cantidades de datos en tarjetas debido a los potenciales costos de conversión. Esto se corrigió eventualmente, añadiéndole un equipo de procesamiento de tarjetas fuera de línea, el convertidor UNIVAC de tarjeta a cinta y el convertidor UNIVAC de cinta a tarjeta, para la transferencia de datos entre las tarjetas y las cintas magnéticas que empleaba UNIVAC nativamente.
Los primeros contratos para la venta de UNIVACs fueron realizados con instituciones del gobierno de los Estados Unidos, tales como la oficina de censos, la Fuerza Aérea, y el servicio de mapas del ejército; también contrataron sus servicios particulares, como la ACNielsen Company y la Prudential Insurance Company.
Después de la venta de Eckert-Mauchly a Remington Rand, debido a los excesivos costes del proyecto, Remington Rand convenció a Nielsen y a Prudencial para cancelar sus contratos. Los siguientes sistemas de UNIVAC I fueron vendidos a la Comisión de Energía Atómica y a la Marina de los Estados Unidos. El séptimo UNIVAC fue instalado en la oficina de ventas de Remington Rand, en la ciudad de Nueva York.
Después de la venta de Eckert-Mauchly a Remington Rand, debido a los excesivos costes del proyecto, Remington Rand convenció a Nielsen y a Prudencial para cancelar sus contratos. Los siguientes sistemas de UNIVAC I fueron vendidos a la Comisión de Energía Atómica y a la Marina de los Estados Unidos. El séptimo UNIVAC fue instalado en la oficina de ventas de Remington Rand, en la ciudad de Nueva York.